mércores, 15 de novembro de 2006

** Ti reclama que eu protesto...........

Di un dito popular que hai xente que tira a pedra e esconde a man.O outro día lía no xornal "METRO" un artigo de opinión que fai referente ó quexica que somos de palabra é ó pouco que reclamamos por escrito....E é que hai xente que lle ten alerxia a unha folla de reclamación. Pola boca "larga" o que sexa e asegurou que vai facer "X", pero está visto que as pantamas existen non so nos castillos. Hai moito hipócrita e cínico nesta vida: di unha cousa e fai outra ben distinta. E non tema das queixas non son menos.¿Cobardes? ¿Falsos? ¿Cínico? ¿Querer quedar ben? ¿Pantasma?...Non sei. Vóss podes os adxectivos que creades oportunos... Moitas veces seguro que oístedes falar mal dunha terceira persoa sen estar ela presente, pero, nembargantes, é incapaz de dicirllo á cara....Que noxo!!!...E, por desgracia, é un ave en perigo de propagación......
Como non atopei nada da "nosa" Inma Sust (¿que sería dela?), déixovos esta columna de opinión sobre as queixas.
-------------------------------------------------------------------------------------
LA COLUMNA
QUEJICAS
"Tengo dos reclamaciones pendientes sabe Dios dónde"
EVA ORÚE,
PERIODISTA


En algún sitio he leído que un lumbrera, o quizá sean
más, porque los notas necesitan cómplices, ha determinado
que los españoles protestamos mucho, pero reclamamos
poco. Que estamos apuntados al “¡Es inadmisible!”,
abonados al “¡Nos tomanpor tontos!”, afiliados al
“¡Ya te lo decía yo!”, pero que somos alérgicos a las ventanillas
de atención al ciudadano. El reproche es injusto. Yo
misma soy una habitual de la Oficina Municipal de Información
al Consumidor que hay cerca de mi casa, y cuando
voy no hay día que no tenga que hacer cola. Cierto, la mayor
parte de las veces los reclamantes desaparecen raudos,
y no porque no tengan motivos y razones, sino porque sus
demandas están relacionadas con el sector de la telefonía
y para tales gestiones han abierto oficina aparte: son tantas,
que colapsan el sistema. En el momento en que esto
escribo, tengo dos reclamaciones pendientes sabe Dios
dónde, porque tardan tanto en respondermeque pienso
que mis papeles andarán por el limbo de los reclamantes,
si es que el Papa no ha decretado su eliminación.
La primera viene provocada por un desplante: alquilé un
coche que debía recoger el 15 de agosto de 2005 y que
nunca apareció. Tengo los papeles que lo demuestran, y durante
los meses transcurridos, en los cuales mi quejaha circulado
por varios departamentos,
he atendido no menos de tres peticiones
de información suplementaria
(que siempre venían aderezadas
con una advertencia del tipo: si no
responde en10 días, se acabó) y acudido
a una cita con la persona que
ha de dirimir el caso. La parte denunciada,
adscrita al sistemade mediación,
nunca ha dado señales de
vida. La segunda es a cuento de un
plantón: solicité un taxi por teléfono
para el día 12 de octubre de 2005
a las cuatro de la mañana. El vehículo
no apareció, yo no llegué a una cita
laboral (es decir,no cobré: soy autónoma)
y nadiemedio razones.
¡Ah, sí,mellamaron ami casa pasados
10 minutos de la hora acordada!
Lástima que enese preciso instante
servidora estuviera enla calle poniéndose
como una sopa, maldiciendo al gremio e intentando
contactar con la centralita. Siete meses después de la
reclamación inicial, llamé a quien debía ocuparse demi caso
para enterarmede queno era cosa suya.Meindicó, eso sí,
unnúmerode teléfono al que llamé, y el funcionario competente
(manera de hablar)medijo quehiciera lo que quisiera,
vaya, que si fuera cosa suya reclamaría, pero que lo haría
por conciencia ciudadana, no porque creyera que tenía
alguna posibilidad.
Confieso que eneste segundo casomehe rendido. ¿Para
qué seguir? Perdí la paciencia el 12 de octubre de hace un
año, también perdí dinero y, desde entonces, aúnmás tiempo
y dinero reclamando, llamando, escribiendo y acudiendo.
Todo para nada. En el primero, sin embargo,mantengo
la esperanza, aunque no sé quémás necesitan los de la administración
municipal para darmela razón: en la hoja de
reclamaciones que rellené, el denunciado reconoce que,
efectivamente, no podían darmeel coche que yo ya había
pagado. ¿Quejicas? ¡Que venga Larra y lo vea!

1 comentarios feitos. Deixa o teu!!!!! :

Anónimo dixo...

Caray, qué perda, Inma Sust é un auténtico filón! En canto as protestas e reclamacións, debería haber moitas máis. Hai moitos profesionais, que cobran tarifas de profesionais, e son uns auténticos "chapuzas". Seino por propia experiencia, fai pouco fixen reformas, e non sendo o calefactor, os operarios dos outros gremios deixáronme farta.