** Templario
SANTIAGO DE COMPOSTELA. Alvariño
Qué rabia me da ponerme el traje de caballero templario y ¡hala!, tirar para las cruzadas. Con lo bien que estoy sacando fotos a las flores. ¡Qué harto estoy de que la gente me cuente sus problemas! Es que no se dan cuenta de que no puedo más. Pues, no. Y lo mío no es egoísmo, es impotencia. Yo no puedo hacer nada. De sobras sé que el mundo está lleno de nazis y mafiosos. También están los malvados, esos que no tienen ningún poder, que son tan marionetas como los demás, pero lo mismo que los dragones enfurecidos escupen llamaradas, estos cuando abren la boca escupen mierda.
Porque cae mierda de todas partes, para que negarlo. Y aquí estoy yo, en medio de este campo de batalla, yo que no quiero ser guerrero, que quiero ser trovador. Porque esta guerra es una guerra perdida.
Todos los días se repite la misma cantinela. Me piden respuestas. Respuestas complejas cuando las reglas del juego eran más o menos conocidas. Respuestas imposibles cuando el firme del camino se ha vuelto de arenas movedizas.
-¿Y si...?
-¿Y si...?
-¿Y si...?
¿Y si la gente se callara y me dejaran respirar? ¿Acaso no saben que soy asmático? De sobras lo saben, lo que pasa es que cuando apetece vomitar estiércol, lo más prudente es tener una bacinilla cerca.



