xoves, 24 de xaneiro de 2008

** A Frase Máxica de....Ruskin....sobre educación

“ Educar a un nen@ non é facerlle aprender algo que non sabía, senón facer del alguén que non existía “



RUSKIN, John

luns, 21 de xaneiro de 2008

** ¿Delirium tremens? Non, cogumelos velenosos

Teño a miña alma de blogger un pouco tocada, será que me gusta demasiado a vida real. Necesito recargar as pilas. Non sei cánto tempo me vai levar, poden ser días, poden ser semanas, un mes, un par de meses..., non teño nin idea.

Este blog é coma un tren, un tren que xamais chega a un destino concreto, un tren sempre en movemento. Algúns pasaxeiros soben e fan un longo traxecto, daquela ALM é para eles coma se fora o transiberiano ou o orient express. Outros collen o tren para facer unha viaxe curta, coma miña tía Florentina cando vai a praia a Vilagarcía no TRD. Uns disfrutan da súa primeira viaxe, outros son viaxeiros veteranos. Todos os medios de transporte teñen usuarios variopintos. Hai de todo, eso é o máis bonito. O tren da Lareira tira para diante sempre. Vaise facendo coñecido, ten usuarios asiduos, pasaxeiros que deixaron para sempre o Castromil e lle colleron gusto o seu tra-ca-tra-ca. Eu necesito descansar. Xa queda lonxe o día que me subín a este tren. Foi todo por casualidade. Na Estación de Ferrocarril de Santiago hai un parking que frecuento. Un día, cando ía recoller o meu coche oín os pitidos dun tren achegándose. Dende o alto da escalinata vino chegar. Era un tren fermoso, parecía antigo mais non fumeaba, recordoume o tren que sae ó principio da película Memorias de África. Quedei un pouco desconcertado, qué facía aquel tren en Santiago, de onde saíra, ó mellor era unha nova atracción turística e eu non me enterara. Entrei na Estación e achegueime ó anden. Sentía curiosidade, pensei que ó mellor baixaba del Meryl Streep. Dos vagóns non baixou ningún pasaxeiro. Xa se sabe, en Santiago a choiva é arte e aquel día facía sol. Soamente baixou o maquinista, recordoume a un vello coñecido meu. O tren era precioso. Sen pensalo moito subín, non sei por qué pero pensei que aquel tren tiña que pasar por Kenia. Por África non pasamos, pero fixen unha viaxe longa e bonita. Gustoume moito, coñecín xente estupenda, moi faladora. Visitamos moitos lugares, moitas cidades, pero o que máis me gustou foi que neste tren tamén se contan historias longas e fermosas. Ó primeiro escoitábaas fascinado e así que fun coñecendo ós demais pasaxeiros tamén empecei a participar nas longas veladas que se fan no vagón comedor. Paseino moi ben. Non vin a Karen Blixen, pero moitas veces sentín que o seu espírito estaba entre nós. Ultimamente atópome un pouco cansado, todo empezou cunha mala dixestión que acabou en cagarría, creo que foi por culpa duns cogumelos. Dende a indixestión sinto molestias no abdome. Teño que repoñerme, por eso decidín volver a miña casa. Onte chegamos a Roma, hoxe visitei San Pedro e ás dez da noite subín ó avión que me vai levar a Madrid. Pronto estarei en Santiago. Non sei si estarei intoxicado, pensei que xa non era capaz de escribir, alégrame comprobar o contrario. Estou malo pero creo que me vou poñer ben pronto.
Alvariño




UN RELATO DE: Alvariño
Gran colaborador de A Lareira Máxica

** A Frase Máxica de......Aldous Huxley

“ As palabras poden ser como raios x se se usan apropiadamente: atravésano todo ”



Aldous Huxley

sábado, 19 de xaneiro de 2008

** O recuncho literario: Hoxe homenaxe moi solidaria

O fragmento que vos envío hoxe é unha homenaxe a tódalas mulleres e homes maltratados polas súas parellas. Espero que a moitos/as lles sirva como exemplo do que non facer.

María

.................................................................................................................................

"La Maltratada"

Yo lo sé: mi caso es un caso corriente. ¿Cómo va a ser? Como yo. Si he venido ha sido porque no puedo más. Ya no hablo ni con mi familia, que me echa en cara que ya me lo decía antes de casarme; ni con mis
vecinas, que lo que me dicen es que me separe y santas pascuas. Pero eso se dice muy pronto. Separarse, ¿y que hace una? Eso es para los ricos y para esas mujeres preciosas y cuidadas que salen en las revistas o en el cine. Míreme usted a mí: deshecha. En ocho años me he venido abajo. Yo no era fea, no, señor, y míreme … Y ahora, más. Hoy, más. Con esta sien como una berenjena, y esta boca igual que el hocico de un cerdo…

Todo empezó enseguida. Al poco de casarnos, la verdad. Pero nunca creí yo que iba a llegar a esto. Que no tenemos hijos, dice. Que es por mí, dice. Pretextos. Él sabe que es por él. Y así se pone, vengándose en mí de lo que no tengo culpa para que parezca que la tengo … Y bebe, sí, señor, bebe. La primera noche queme pegó fue una Nochebuena. Llegó tarde y borracho. Yo le dije que cómo me hacía eso en una noche así. Me miró con un odio que me entraron sudores, hasta entonces no me había mirado nunca así. Del primer puñetazo que me dio me tiró contra la cómoda, me golpeé en esta cadera, y la tuve morada más de un mes … Poco a poco, sin darme cuenta, se ha convertido para mí en un extraño. Peor que un extraño, si quiere que le diga la
verdad; porque fue mucho, y ahora es un enemigo. Cuándo a él le apetece llega, me toca, me fuerza; porque yo ya no quiero, cómo voy a querer con una persona que me ofende, y me zurra, y me obliga, y me insulta, y no se ocupa de si siento o no siento, de si gozo o me duele. Él llega y cucaracha ponte en facha; se sube encima y listo…

Usted creerá que soy mayor. Pues no tengo más que veintisiete años,

...Ampliar/recoller resto do fragmento literario [ +/- ]
    figúrese qué vida. .. Como le iba contando, luego, cuando lo nuestro ya no tenía remedio, ni había ya nada que se pudiera llamar nuestro, lo despidieron de la empresa, y todo fue de mal en peor: el acabose.

    Un día me tuvieron que llevar al Doce de Octubre, y el mismo hospital lo denunció. Me dio tal miedo a que aquello se volviera en contra mía, que en la comisaría lo que dije es que unos muchachos me habían dado el tirón y me habían herido. Pero a los quince días, que aún no estaba curada, me atizó otra paliza tan grande que tuve una hemorragia con la que pensé que me iba, y el tabique este de la nariz roto, y de este ojo perdí la vista. Total, que un vecino entró, y al verme tan malísima, puso una denuncia en la policía. Pero, mire usted, no querían admitirla. Me convencieron: "Que si son cosas de familia; que mañana vas a tener que volver con él y convivir; que ya se pasará; que a lo mejor eres tú quien lo provoca…" Y luego, que en el fondo son cosas de una, no para airearlas, ni para que nadie meta las narices. Porque es que da vergüenza. Y el terror, porque le tengo terror…

    Perdóneme usted: lloro porque no puedo hacer más que esto, llorar … No sé ni a lo que he venido. Ay, por dios, qué estará usted pensando …

    Como un par de meses después – y le hablo sólo de lo mayor, no de una bofetada o de un puñetazo, que eso es el pan nuestro de cada día-, no mucho después me pateó, y me hizo tanto daño que fui a la policía de la otra vez. Yo solita fui, sangrando y a rastras esta pierna. Me admitieron la denuncia; pero me dijeron que no era más que una falta, la mandaron a un juzgado de distrito, si es que se llama así, y ni siquiera le pasaron parte a él. De modo que me quedé peor que estaba. Tres cuartos al pregonero, y no sirvió. Menos mal que él, al no enterarse, no reaccionó matándome.

    Porque estoy asustada. Tengo pánico. Yo sé que el día menos pensado no porque quiera, que lo que es si me mata se le acaba la diversión, sino así, a lo tonto, sin querer – me da un mal golpe y me deja en el sitio. Aterrada estoy, aunque, si le digo mi verdad, la mayor parte de los días no me importaría morirme; quisiera despertarme ya muerta, hay que ver. Y es que no sé para dónde mirar. Si le enseñara cómo tengo el cuerpo…

    Mire usted, yo en la justicia ya no creo. Ni una pizca, lo juro. Hace nada, la última vez que fui a denunciarlo, me denunció él también a mí, porque dijo que yo fui la primera en pegarle, que yo le alcé la mano. Fíjese usted, si ya no tengo fuerza ni para colgar ropa. Pues quiere usted creer que el juez nos hizo pagar las costas a medias –medias, ya usted vez. ¿de dónde iba sacar yo el dinero?-, y a él no lo condenó … No creo en nada ya. Lo único que quiero es que usted se acuerde, cuando me mate – porque ése me mata: ya tengo yo hecha la digestión del guiso-, de que yo estuve aquí para decirle, como en la agonía, que nadie me defiende. Nadie. Nadie …





    FRAGMENTO DO LIBRO do libro: Los Invitados al Jardín, de Antonio Gala






FRAGMENTO LITERARIO ENVIADO POR: María
Gran Colaboradora de A Lareira Máxica