** Menos oferta por más poder = menos pluralidad
SANXENXO. Julio Torres
Esta semana se confirmó la absorción de La Sexta (que no nos engañen con fusión) por parte de Antena 3. A pesar de lo que puedan decir las partes implicadas, es una pésima noticia para la pluralidad informativa, y fomenta el actual duopolio de Antena 3 y Telecinco (este último compró Cuatro hace ahora un año y propició la desparición de un gran canal como CNN+).
Soy de los que opinan de que cuanta más competencia mejor. Y siendo periodista, con más motivo. Da igual el sector del que hablemos: medios de comunicación, transportes, telefonía, etc. NO PUEDE SER QUE UNO O UNOS POCOS nos quieran hacer ver que son los únicos y que con ellos todos ganamos. Falso!!!
En los medios de comunicación la manipulación -más o menos evidente- está a la orden del día. Son muchos intereses de por medio. Con ello no quiero decir que un medio sea mejor que el otro. Es cuestión de gustos, pero privar a la gente de la existencia de diferentes medios de cualquier ideología hace menos democrático un país que presume de serlo pero que ahoga con las leyes de la economía la pluralidad informativa.
Hace un par de años se hablaba de la fusión Cuatro-La Sexta, una fusión ideológicamente coherente. Curiosamente cada una se ha emparejado con grupos antagónicos a su manera de ser y pensar. Claro que habría sido más impacanta un acuerdo La Sexta-Intereconomía...Poderoso caballero don dinero. Ojo, que La Sexta ya estaba aliada con Unidad Editorial (El Mundo, Marca) para crear Marca T.V. (canal deportivo). Si tenemos en cuenta que La Sexta es del mismo grupo que el periódico Público, la contradicción era evidente, claro que estaba la eximente del deporte...
Curiosamente, con este duopolio Telecinco-Antena 3 volvemos a la etapa previa a la implantación de la TDT y que había surgido en 1990 con la llegada de dos televisioens privadas en abierto: Telecinco y Antena 3, más una de pago (que lo sigue siendo en TDT, pero ya en manos de Telecinco): Canal +
En definitiva: tanta concentración de medios ahoga al espectador que ve -como en todos los monopolios-, truncada y cercenada su libertad de elección por una simple reducción de las ofertas disponibles. Los monopolios NUNCA son buenos para los ciudadanos.





