** O PUZZLE DO POLIZON
Alo mejor destruyo el cuaderno. Me están entrando ganas. A lo mejor destruyo el cuaderno y después me arrepiento. Me gusta releer mis escritos pasado un tiempo, cuando lo hago desapasionadamente, en frío. Es en ese momento cuando me doy cuenta del verdadero significado de las palabras, cuando logro descifrar sus mensajes más escondidos. Justamente, en ese momento, cuando ya ha pasado el tiempo, ya no sirve de nada comprender lo que habitualmente me pasa desapercibido, el auténtico sentido de las frases aparentemente más anodinas, las frases que he oído, las frases que he pronunciado.
Cuando nacemos deberíamos traer un Manual de Supervivencia bajo el brazo. Por supuesto, voy a seguir metiendo la pata, una y mil veces más. No digo que este dispuesta a repetir los mismos errores, pero la vida, cada etapa de la vida, trae consigo nuevos retos a los que he de enfrentarme tomando decisiones. Toda decisión conlleva un gran margen de riesgo inherente a la propia condición humana. A veces, me parece que solo existe un hecho verdaderamente cierto, mi propia muerte. Todo lo demás es incierto, es un falso equilibrio capaz de ser desbaratado por una leve corriente de aire.
Esta semana he descifrado el significado de una frase que me dijeron en 1992. He necesitado 15 largos años para entender su contenido oculto. Se trata de una frase que pudo haber cambiado mi vida. La vida, a veces, es doblemente cruel. Cruel por no haberla entendido en su momento, cruel porque ahora que conozco el verdadero sentido de aquellas ingenuas palabras, ahora que por fin soy capaz de descifrar aquel absurdo lenguaje de sentimientos, ya no hay vuelta atrás. No estuve a la altura, no era más que un trozo de arcilla blanda en las manos de un sabio alfarero.
O PUZZLE DE Polizón
Colaborador/a de A Lareira Máxica




