venres, 18 de setembro de 2009

** A Lareira Máxica, finalista provisional nos 20 Blogs´09

Un total de 5.548 blogs participaron nos Premios 20 Blogs 2009, organizadas polo diario gratuíto "20 Minutos". Había un total de 20 categorías. Cada blog so podía presentarse a de mellor diseño e a outra. Nós eliximos a de diseño e a de "Versión Orixinal" (blog escrito en lingua distinta ó castelán). Tras finalizar as votacións os resultados provisionais sitúan a A Lareira Máxica 4ª na categoría versión orixinal, con 26 votos, e 62º na categoría de mellor diseño, con 3 votos. Os resultados oficiais publicaranse o día 28-09-09.

A clasificación dos cinco primeiros na categoría "Versión Orixinal" foi:
1- El blog del Profe de Francés, 77 votos (blog en francés)
2- Cinema Friki, 74 votos (blog en galego)
3- 365 things I love in life!, 44 votos (blog en inglés)
4- A Lareira Máxica, 26 votos (blog en galego)
5- La volta dels 25, 25 votos (blog en catalán)

Unha vez sexan confirmados os resultados, os 5 primeiros blogs de cada unha das categorías pasarán á gran final, na que un xurado de expertos elixirá o mellor blog 2009. Coido que o xurado inclinarase por algún dos 20 gañadores nas 20 categorías.
Con todo, coido que estas votacións non son xustas xa que hai blogs que hai meses que non se actualizan e, por contra, tiveron moitos puntos. Tamén resulta curioso comprobar como na categoría Versión Orixinal se presentou algún escrito en castelán ou blogs duplicados, cousa que non debería estar permitida. Penso que a organización dos Premios debería ter elixido entre as 20 categorías (na que sobraba algunhas e faltaban outras) un número determinado de blogs de certa calidade e logo deixarlle votar a todos os que quixeran e non so ós inscritos nos Premios 20 Blogs. Ougallá na vindeira edición melloren...

Por certo, noraboa ós gañadores nas respectivas categorías.

luns, 14 de setembro de 2009

** O Premio da Amizade (amistad)

A Lareira Máxica recibiu o simbólico premio da Amizade. En nome de tod@s @s que facemos posible o blog de A Lareira Máxica quixera darlle as gracias a Meiguiña polo premio que nos outorga. Para min, cando menos, ten moito valor pois ven dunha asidua visitante ó blog. O mesmo que para os premios concedidos no seu momento por Toupeiro ou outros bloggers. Moitas gracias pois iso anima a calquera a seguir adiante con A Lareira Máxica. Por certo, fago un chamamento para que a xente que nos visita colabore enviándonos artigos(tamén se admiten os escritos en castelán). Se non fosen propios, identificádeos.

Tamén quero compartir o Premio da Amizade (amistad), a parte de con Meiguiña, cos seguintes blogs amigos que acostumo a visitar e que me encantan. Non están todos os que son, pero son todos os que están. Velaquí a relación de premiados nesta ocasión:

**A un intre
**Andrés Milleiro
**Apuntes en sucio
**Entre nómadas
**Farrapos de Gaita
**Im-pulso
**Islas Cíes
** Migramundo
**O Faro de Fisterra
**Rabudo
**A toupeira-toupeiro
**Viendo el mundo desde mi sillón
**JR Mora

A tod@s, gracias pola vosa amizade, e polos estupendos e entretidos blogs que facedes.

domingo, 13 de setembro de 2009

** La vía del olvido

No es nada fácil subirse a un destartalado y sucio tren sabiendo que vas a emprender un viaje a un lugar desconocido. Para subirse a este tren hay que estar un poco desesperado. No estoy acostumbrado a viajar solo, no me gusta. En esta ocasión tiene que ser así. Todos los demás pasajeros también viajan solos. La vía del olvido tiene muchos túneles, muchas curvas.

Estamos atravesando un paraje desértico. Uno tras otro van pasando ante mis ojos paisajes de tierra árida y naturaleza muerta. Nadie habla con nadie. Viajamos en silencio. Cierro los ojos, no soy capaz de dormir pero intento evadirme un poco. Paso varias horas así, en un estado de duermevela, bastante angustiado, muy triste, hasta que un sobresalto me devuelve a la realidad.

El tren ha llegado a su destino, una antigua estación abandonada en medio de la nada. Me sorprende el paisaje, bosque frondoso, abundante vegetación, humedad, calor, mucho calor. Parece que estuviera en el Amazonas. No lo entiendo, miro el reloj. Incrédulo, vuelvo a mirar el reloj y me concentro en la aguja de los segundos. Sí, el reloj funciona, pero cómo es posible que en poco más de 5 horas aquel paisaje desértico haya dado paso a esta exuberante vegetación. No lo entiendo, no entiendo nada. No sé porqué se me ocurrió venir aquí, no sé por qué me fío de lo que me pone el horóscopo de El Correo Gallego. Creo que voy a perder el tiempo.

...Ampliar/recoller resto do artigo [ +/- ] TRANQUILOS: ¡Non se abre nova ventana!



    Los demás pasajeros van saliendo de la estación. Los veo alejarse en varias direcciones, apresurados, como si ellos tuviesen claro a dónde dirigirse, qué ruta tomar. Yo no lo tengo claro. Entro de nuevo en la Estación y miro el horario de los trenes. Hasta mañana no sale ninguno. No me va a quedar más remedio que pasar la noche en este lugar. Resignado ante lo evidente decido dar una vuelta y salgo de la vieja estación. Tomo un sendero que se adentra en el bosque. La vegetación es frondosa, el bosque oscuro. Camino un rato, me doy la vuelta y compruebo asustado que, detrás de mí, el sendero ha desaparecido. El corazón me palpita, tengo miedo. Ante mí el bosque se abre en varios caminos y me invita a perderme en él. Cada vez hay menos luz, menos ruido, ya no oigo los pájaros. Aterrorizado compruebo que estoy en un laberinto. Ni desierto de Almería, ni selva amazónica, debo de estar en Grecia. Estoy en un laberinto y la idea de que pueda aparezca el minotauro me aterra. Se puede liar una buena si el minotauro me toma por un ateniense. No sé como voy a explicarle lo mío, que soy de Santiago, que necesitaba olvidar a una chica y que por eso cogí el tren del olvido. Noto como el sudor se desliza por mi frente. Muerto de miedo sigo caminando hasta llegar a un claro.

    No salgo de mi asombro cuando me veo rodeado de pantallas gigantes de televisión. De repente se encienden y en todas aparece el mismo programa, Sálvame. El sonido ensordecedor me obliga a llevarme las manos a los oídos y a salir de allí corriendo. Corro un buen rato hasta regar a un riachuelo. Con los sobresaltos y la carrera me estoy muriendo de sed. Sin prensarlo me arrodillo en la orilla y bebo a puñados. Después me refresco la cara, los brazos, el pecho y cierro los ojos. Cuando los abro, reflejado en el agua, veo el rostro de hombre.

    -¡Hostia, el minotauro!
    -Hola, soy Quirón.
    Es Quirón… es Quirón… Su voz me tranquiliza un poco, su tono es conciliador, amable. Quién carajo será Quirón, me suena pero no caigo…
    -No temas, soy Quirón, el centauro sabio.
    Estoy salvado, ¡es Quirón, el centauro sabio!
    Me vuelvo y lo abrazo. Él también me abraza, parece como si ya me conociese, como si ya me estuviese esperando. Claro, los sabios se llaman sabios porque lo saben todo o casi todo. Deben ser los únicos que pueden decir que saben más de lo que ignoran.
    -¿Estoy en Grecia?- le pregunto.
    -Puede ser Alvariño.

    Quirón responde a la gallega, la madre que lo parió, sí que es listo. Con todo es un tipo agradable, un tanto peculiar, una rara avis. Me dice que tiene un bar y me invita. Yo le sigo la corriente. He llegado a Grecia después de atravesar el Amazonas y el desierto de Almería, no tengo ganas de ponerme a pensar. El bar de Quirón tiene un aire de pub irlandés. Ya no me extraña nada. Tiene puesta música de Robbie Williams, menos mal. Solo faltaban los Chunguitos.

    -¿Qué te pongo Alvariño?
    -Una coca-cola bien fría.

    Quirón se sirve un cubata de ron, y luego otro y otro más. Quizás desinhibido por el alcohol, empieza a hablarme de su vida, de familia, de sus problemas, de su soledad, de lo difícil que es encontrar una centaurina buena. Quirón empieza a ponerse tierno conmigo, como si tuviera ganas de rollo. Lo que me faltaba, vengo a este lugar huyendo de una relación dolorosa y me encuentro con un centauro con ganas de marcha. Me muero, qué haría yo para merecer esto. Definitivamente, me han echado mal de ojo. No encuentro otra explicación.

    Como puedo, es decir, acojonado, le explico a Quirón que no me van los centauros. Quirón insiste y me dice qué cómo lo sé si aún no lo he probado.
    -Qué no Quirón, que no, que me conozco, no insistas más.
    Quirón se resigna y avergonzado me pide disculpas.
    -Tranquilo Quirón, un mal día lo tiene cualquiera.-le digo.

    Quirón me confiesa que se ha apuntado al Meetic pero que no ha tenido mucho éxito.
    -¿Llevas mucho tiempo?
    - Un par de meses.
    - Es muy poco, hay que darle tiempo al tiempo
    -¿Tu crees?
    -Claro, Internet está lleno de soledad, ya verás como encuentras a alguien. Anda, tómate otro cubata y ponme otro a mí.- Le digo mientras respiro aliviado.

    Quirón y yo brindamos como viejos amigos. Inexplicablemente me empiezo a sentir bien allí, pero que muy bien. Hablamos y hablamos de mil cosas, de lo mío, de lo suyo, de lo poco que da el bar, de lo mal que va el ladrillo, de si la Campanario será cornuda, de si Jesulín era buen torero,... Me pasaría hablando con él horas y horas. Se nota que Quirón es un tipo culto, es un gran conversador. El tiempo pasa muy rápido cuando uno se siente bien.

    -Ostras, son las 6 y media y mi tren sale a las 7. Tengo que marcharme Quirón.
    -Tranquilo, estamos al lado. Tienes tiempo de sobra.
    Quirón, como queriendo confirmarme lo que me acababa de decir, apartó una pesada cortina que cubría una ventana y en frente apareció una estación bonita, moderna. Yo ya no me extrañaba de nada. Es más, empezaba a gustarme aquel lugar donde nada era previsible. Tranquilamente, caminamos hasta la estación. Nadie se sorprendía con nuestra presencia. Debe ser cosa de la globalización, pensé. La mentalidad de la gente se ha hecho mucho más abierta, más tolerante. Un cambio para bien En el andén intercambiamos nuestros teléfonos y nos despedimos con un abrazo.

    Durante el viaje de regreso, recordé la soledad del desierto y el miedo del laberinto. Pensando reconocí aquellas sensaciones. Ya antes me había sentido solo, ya antes me había sentido atrapado, ya antes había sentido miedo. Al final, en vez de una bestia terrible, encontré un amigo. Sin que yo hiciese gran cosa, solo con dejarme llevar. Pudo ser la suerte, pudo. De vez en cuando conviene recorrer la vía del olvido. A mí, la experiencia me resultó gratificante. Aprendí a confiar, a mirar el futuro con optimismo. Es que viajar sienta bien y hacer amigos, sienta mejor.




UN RELATO ESCRITO POR: Alvariño
Colaborador habitual de A Lareira Máxica

sábado, 12 de setembro de 2009

** Imaxes sorprendentemente simpáticas











IMAXES REMITIDAS POR: Sonia
Colaboradora de A Lareira Máxica