** ¿A xusticia é boa conductora?
Onte día o xornal METRO - que, por certo, estreou un novo formato dixital moito máis dinámico e completo - e atopeime cun artigo de opinión publicado na sección "LA COLUMNA", a mesma na que adoitaba a publicar os seus a nosa Inma Sust (xa parece da familia e todo...). Pois ben, o artigo é do xornalista Enrique Arias Vega e o tema que trata e o da condena polo "artista" Farruquito.....
A súa opinión, coa cal me identifico é moi clara e sinxela, pero moi elocuente. Polo menos é o que eu penso. Espero que opinedes porque o tema da para moito: un famoso que comete varios delitos derivados dun mismo acto irresponsable e polo cal é xulgado e condenado a 2 anos de prisión, se ben é moi probable que non cumpra nin un ano.....¿É xusta a condena? ¿Moita ou pouca? ¿Beneficioulle o feito de ser famoso?
...--->Ve-lo Artigo completo....
No entiendo la insistencia en afirmar que Farruquito entró en la cárcel voluntariamente. Eso sería aplicable a usted o a mí, amigo lector, ya que nadie nos ha obligado a ir a la trena; pero el famoso bailaor lo ha hecho a pesar suyo, porque tiene una sentencia judicial firme que así se lo impone. Nos hallamos ante una perversión más del lenguaje, con la que hermosear la conducta del homicida de Benjamín Olalla. Como si haber atropellado a un semejante en un paso cebra, conduciendo a toda leche un vehículo sin carné, dejándolo tirado mientras agonizaba y tratar de imputar el suceso a otra persona sin responsabilidad penal, tras haber intentado ocultar el crimen, hubiese sido una conducta ejemplar.
Luego está, claro, el despliegue intimidatorio de familiares y allegados con el que se presentó en prisión, como diciendo que nadie le toque un pelo, ¿eh? Es la misma táctica que tan buen resultado le dio en el primer juicio, en el que su gente llegó a insultar a la viuda de la víctima mientras una página web, farruquito-juiciojusto.com, trataba al bailaor como si fuese un auténtico damnificado del sistema judicial. Que conste que no tengo nada contra el artista flamenco. Lo que sí me parece sorprendente, y hasta inquietante, es que su caché haya aumentado tras la notoriedad de su fechoría. Igual le pasó por las mismas fechas a la modelo británica Kate Moss, cogida in fraganti por un fotógrafo mientras se ponía ciega de coca. En vez de arruinar su carrera, las grandes marcas de moda han incrementado notablemente sus contratos publicitarios. Antes, qué quieren que les diga, estas cosas no pasaban. Antes existía el dicho tan tranquilizador como presumiblemente falso de que quien la hace la paga. Era parecido a aquel otro de que el criminal nunca gana, que hasta dio nombre en su día a un programa televisivo. Pues bien: las estadísticas dicen que tres de cada cuatro crímenes quedan sin esclarecer.
Para que veamos. Incluso los delitos esclarecidos, como éste y otros muchos más, no suponen ninguna sanción moral o social para sus autores. Diego Maradona, por ejemplo, ha cometido todo tipo de excesos en su vida y ahí le tienen, hasta con iglesia propia mantenida por el culto fanático de sus fieles. Sin llegar a tanto, recuerdo los casos de Dick Morris, aquel asesor de Bill Clinton pillado con una prostituta, o Jason Blair, el plusmarquista de falsas historias periodísticas, que se han forrado con los libros en que han narrado sus infidelidades y supercherías. Eso, sin contar los innumerables plagiarios de libros, incluyendo algún premio Nobel, que han seguido vendiendo obras como rosquillas pese a haberse averiguado sus falsificaciones. No nos sorprendamos pues de que, al acabar su condena, Farruquito cobre más que antes, no sólo por el mérito de su arte, sino por el morbo añadido de su conducta. Y es que los humanos somos así.
FARRUQUITO
"Farruquito cobra más por el morbo de su conducta"
"Antes, qué quieren que les diga, estas cosas no pasaban"
ENRIQUE ARIAS VEGA
Xornalista















