domingo, 8 de abril de 2012

** ¡Yo aviso!



¡Yo aviso!
UN ARTIGO DE OPINIÓN ESCRITO POR: Carlos Gorostiza
Parlamentario Vasco
[Extraído de internet]




Interesante reflexión que, en certa maneira, nos leva o célebre artigo de Émile Zola, Yo acuso:

Émile Zola (1898)
Versión íntegra en español: Émile Zola, Yo acuso [J’accuse]
Alegato en favor del capitán Alfred Dreyfus, dirigido por Émile Zola mediante una carta abierta al presidente de Francia M. Felix Faure y publicado por el diario L'Aurore el 13 de enero de 1898 en su primera plana.

[...]

Yo acuso al teniente coronel Paty de Clam como laborante --quiero suponer inconsciente-- del error judicial, y por haber defendido su obra nefasta tres años después con maquinaciones descabelladas y culpables.

Acuso al general Mercier por haberse hecho cómplice, al menos por debilidad, de una de las mayores iniquidades del siglo.

Acuso al general Billot de haber tenido en sus manos las pruebas de la inocencia de Dreyfus, y no haberlas utilizado, haciéndose por lo tanto culpable del crimen de lesa humanidad y de lesa justicia con un fin político y para salvar al Estado Mayor comprometido.

Acuso al general Boisdeffre y al general Gonse por haberse hecho cómplices del mismo crimen, el uno por fanatismo clerical, el otro por espíritu de cuerpo, que hace de las oficinas de Guerra un arca santa, inatacable.

Acuso al general Pellieux y al comandante Ravary por haber hecho una información infame, una información parcialmente monstruosa, en la cual el segundo ha labrado el imperecedero monumento de su torpe audacia.

Acuso a los tres peritos calígrafos, los señores Belhomme, Varinard y Couard por sus informes engañadores y fraudulentos, a menos que un examen facultativo los declare víctimas de una ceguera de los ojos y del juicio.

Acuso a las oficinas de Guerra por haber hecho en la prensa, particularmente en L'Éclair y en L'Echo de París una campaña abominable para cubrir su falta, extraviando a la opinión pública.

Y por último: acuso al primer Consejo de Guerra, por haber condenado a un acusado, fundándose en un documento secreto, y al segundo Consejo de Guerra, por haber cubierto esta ilegalidad, cometiendo el crimen jurídico de absolver conscientemente a un culpable.

No ignoro que, al formular estas acusaciones, arrojo sobre mí los artículos 30 y 31 de la Ley de Prensa del 29 de julio de 1881, que se refieren a los delitos de difamación. Y voluntariamente me pongo a disposición de los Tribunales.

En cuanto a las personas a quienes acuso, debo decir que ni las conozco ni las he visto nunca, ni siento particularmente por ellas rencor ni odio. Las considero como entidades, como espíritus de maleficencia social. Y el acto que realizo aquí, no es más que un medio revolucionario de activar la explosión de la verdad y de la justicia.

Sólo un sentimiento me mueve, sólo deseo que la luz se haga, y lo imploro en nombre de la humanidad, que ha sufrido tanto y que tiene derecho a ser feliz. Mi ardiente protesta no es más que un grito de mi alma. Que se atrevan a llevarme a los Tribunales y que me juzguen públicamente.

Así lo espero.

Émile Zola
París, 13 de enero de 1898


3 comentarios feitos. Deixa o teu!!!!! :

Julio Torres dijo...

O poder do consumidor, así como o do cidadán é descoñecido mesmo para eles mesmos. Sen consumo a economía reséntese e se esta vai mal conleva unha seria de medidas de recorte. E digo eu: ¿non será un círculo vicioso que habería que romper dun xeito eficaz incidindo sobre a estimulación do consumo? As persoas cada vez teñen menos para gastar co cal so compran, na maioría dos casos, o imprescindible.

Algo pasa cando a venda de coches de gama normal -os que ten todo o mundo- cae alarmantemente, namentres que a venda dos coches de alta gama -os coches tipo Ferrari e demáis- dispáranse.

Algo se está a facer mal, pois da a impresión que ós multiricos a crise non lle pasa factura e permítense o luxo de cambiar de coche coma quen cambia de roupa interior. Non se esperan varios anos, senón que se cambia antes. E ollo, falamos de coches de altísima gama. Non os que adoitamos a ver pola rúa a cotío.

O Moucho dijo...

O Problema neste mundo globalizado e o poder dos mercados especulativos que non fan mais que lastrar as economías dos paises que consideran que se deben exprimir. Os gobernos perderon capacidade de mando e non saben como romper ese poder dos mercados. Estes non deixan tempo para gobernar e ver os resultados de xestión dos paises nos que se centran á hora de especular (pura avaricia financiera e sin escrupulos). Si os mercados non deixan gobernar libremente, os gobernos perden a súa función. Necesitamos volver ó pasado donde as politicas indicaban o grado economico do pais. Agora o nivel economico dos paises marcano os mercados financieiros e os politicos de momento solo saben recortar para contrarrestar os fortes intereses que se ven obligados a pagar para poder sacar os servicios indispensables do pais. O caso grego é o mais significativo. Si non se deixa os gobernos gobernar e ver que tal poden crecer economicamente, estes non poden facer nada. Si se especula continuamente que un pais e unha ruina, e todos os mercados financieros por medo, creen que e certo, esto fai que os paises teñan que pagar mais intereses pola deuda. O ideal sería que se deixase os gobernos gobernar e que os mercados deixasen de especular para gañar rendabilidades a costa do sufrimento de millons de persoas. E o que penso. Pero por desgracia ainda nadie ten solucións a este tema. ¿Ata donde podemos chegar ou aguantar?

Alvariño dijo...

Non puden ler o artigo porque non se me aumentou o tamaño da letra. Algo lle debe pasar ó meu ordenador...
Seica fai falta un novo modelo económico. Refiérome a que, ó mellor, o crecimiento constante baseado no consumo alocado, non da máis de si.
O caso é que onte, nunha das pausas publicitarias de GH, gústame o estilo Clown da Sra. Milá, fixen zapping e atopeime un debate na Galega no que un participante dixo que o noso país o estaba gobernando Alemania porque estábamos a piques da quiebra. Apaguei a tele e funme para a cama coa alma encollida.