lunes, 2 de abril de 2012

** Primavera


SANTIAGO DE COMPOSTELA. Alvariño

No me gustan las palmeras. No es que no me gusten las palmeras, me gustan tanto que siendo pequeña le pedí una a mi abuelo. Es que los vecinos plantaron un par de ejemplares en su jardín. A mi abuelo no le convenció la idea:
-Crecen muy lentamente y tienen que pasar tantos años como la vida de una persona antes de verlas altas y bonitas.

A mi abuelo le gustaban más las camelias que, curiosamente, de crecimiento apurado tienen bien poco. El caso es que los años fueron pasando y las palmeras de los vecinos, de aspecto raquítico y poco prometedor, siguieron a lo suyo hasta convertirse en lo que son hoy, un símbolo de que media vida ya ha pasado. Las tengo omnipresentes cada mañana al abrir la ventana y pese a que no me gusta nada lo que me inspiran, les reconozco su hermosura.

Desde la ventana de mi habitación, también, me he encontrado con dos árboles floridos. La primavera ha llegado, otra más. Flores blancas en días grises. Me traen esperanzas y me dan fuerzas. Hay gente incapaz de adaptarse a las circunstancias. Tan incapaces son que convierten sus circunstancias en pesados grilletes. Yo no, yo soy un ejemplo de adaptación y si me llega a encontrar Darwin seguro que me cataloga y todo. No digo que no me afecten las circunstancias, si que me afectan, lo que no pienso hacer es ir corriendo al Leroy Merlín a elegir soga. Por ahora, no. Mientras me queden un soplo de vida y cuatro euros en el bolsillo, paso de dramatismos y harakiris. Las circusntancias son las que son, y pese a todo, voy a intentar ser feliz. Porque los días, estos días grises también, son días que engrosan el tronco de la palmera. Son mis días, los días de mi vida, y no estoy dispuesta a que también me los roben.

1 comentarios feitos. Deixa o teu!!!!! :

Julio Torres dijo...

Moitas reflexións encerradas neste relato. E certas coma a vida mesma, querido Alvariño. Estou moi dacordo co que che dicía o teu avó e co que pensas.

A primavera sempre é unha estación que xenera moitas esperanzas e que supón a chegada dos días longos, deixar atrás (en teoría) o frío e o mal tempo do inverno e encarar o verán con ánimos renovados. O refraneiro popular contén moitas alusións ós meses da primavera. E aplicando o símil dos pementos de Padrón, uns pican e outros non. Depende de moitas cousas.

Feliz Primavera e gracias por compartir as túas reflexións conosco.